Francisca Carrasco Jiménez, conocida como Pancha Carrasco, fue una destacada figura en la historia de Costa Rica, reconocida por su valentía y contribuciones durante la Campaña Nacional de 1856-1857 contra los filibusteros liderados por William Walker.
Nacida el 8 de abril de 1816 en Taras de Cartago, Carrasco provenía de una familia de origen mestizo y mulato. A pesar de las limitaciones de su época, aprendió a leer y escribir, habilidades poco comunes entre las mujeres de su entorno. Su participación activa en eventos políticos comenzó en 1842, cuando se opuso al régimen del general Francisco Morazán, instando al pueblo a resistir su gobierno.
Durante la invasión filibustera en 1856, Pancha Carrasco se unió al ejército costarricense como soldadera, desempeñando tareas como cocinar, remendar y atender a los heridos. Sin embargo, su papel trascendió estas funciones tradicionales. En la Batalla de Rivas, tomó un fusil y participó activamente en el combate, destacándose por su valentía al recuperar un cañón en manos enemigas, acción que contribuyó significativamente a la victoria costarricense.
Tras la guerra, Carrasco continuó su labor humanitaria durante la epidemia de cólera, asistiendo a los enfermos y enterrando a los fallecidos. A pesar de su heroísmo, vivió sus últimos años en la pobreza, falleciendo el 31 de diciembre de 1890. Posteriormente, se le rindieron honores militares y fue reconocida oficialmente como “Defensora de las Libertades Patrias” en 1994 y “Heroína Nacional” en 2012. Su legado perdura como símbolo de coraje y compromiso con la patria.