Sarchí, en Alajuela, es sinónimo de color y tradición. Este pequeño pueblo es reconocido como la cuna de la artesanía costarricense, especialmente por sus carretas pintadas a mano, símbolo nacional del trabajo y la creatividad.
Caminar por sus calles es encontrarse con talleres donde los artesanos mantienen viva una técnica que ha pasado de generación en generación. Los colores vibrantes y los patrones geométricos reflejan el orgullo rural y la identidad costarricense.
Además, Sarchí es un punto de partida ideal para explorar los paisajes del Valle Central y disfrutar del turismo rural. Muchos visitantes participan en talleres de pintura artesanal o visitan las plantaciones de café cercanas.