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Hablemos de los diablitos y los negritos

La fiesta de los Diablitos: va a representar la lucha a muerte contra la cultura española que invade los territorios indígenas, esto manifiesta el esfuerzo de sus tradiciones, costumbres y creencias. Esta tradición se remonta a tiempos coloniales y se ha venido trasmitiendo en forma verbal, de generación en generación. Aparecen en esta fiesta dos personajes centrales, el toro que representa al español, y los diablos que representan a los indígenas. Los diablos tienen su propia organización jerárquica.

Existen diablos mayores y diablos menores (hombres vestidos de mujeres). Participan en el acompañamiento un pitero (flautista), un cajero (músico de tambor), guitarrista, violinista y acordeonista. Los diablos mayores van a ser los responsables en lo que respecta al orden y la disciplina. La vestimenta usada en la danza es muy sencilla, se usa un saco de gangoche a manera de bata y una máscara de madera de balsa o de cedro.

Generalmente, los diablos son quienes van a fabricar las máscaras por usar, algunos las adornan con tintes naturales y les ponen bigotes o barbas. El toro tiene la cabeza tallada en madera cedro, con ojos de vidrio y una cachera real de toro. La fiesta de los diablitos dura tres días; sin embargo, los preparativos dan inicio el 28 de diciembre en Boruca. La fiesta en sí comienza el 30 de diciembre y finaliza el 2 de enero, con la matanza de un toro en el centro del pueblo. Posteriormente se pone la venta de la carne del animal, a aquellas personas que tienen interés en comprarla.

La fiesta de los negritos: es otra de las actividades importantes que se realizan entre el 6 y el 8 de diciembre. Los preparativos de esta actividad son parecidos a los de la fiesta de los diablitos. Los indígenas se pintan la cara con tizne (carbón) y no usan otra vestimenta especial. Existe un diablo mayor, quien dirige esta actividad. En Boruca juegan con un toro y un caballito tallados en madera, mientras que en Térraba con una vaca y una yegüita.