La historia de la Virgen de los Ángeles se remonta a la primera mitad del siglo XVII, en el año de 1635, cuando, según cuenta la leyenda, una mujer joven, indígena y en situación de pobreza llamada Juana Pereira descubrió caminando por el bosque a una pequeña imagen de la Virgen sencillamente tallada en una piedra oscura.
Al principio se le dio a la imagen el nombre de Virgen Morena por su apariencia. Después, la llamaron Virgen de los Pardos por el poblado donde fue encontrada y más tarde, Reina de Cartago por ser la provincia del hallazgo. Al final, decidieron poner a la imagen el título de Nuestra Señora de los Ángeles por encontrarse un 2 de Agosto. Hoy en día es conocida familiar y cariñosamente como “La Negrita”.
Esta imagen que mide aproximadamente 20 centímetros, tiene rasgos mestizos, cara redonda, ojos rasgados, nariz y boca pequeñas y está hecha de diferentes materiales, como jade, roca volcánica y grafito. En sus brazos y cubierto por el manto, la Virgen sostiene al Niño Jesús, que descansa en su pecho mientras señala con su mano derecha el Inmaculado Corazón.
Desde el hallazgo de la “negrita”, el pueblo costarricense ha manifestado su amor y devoción a Nuestra Señora de los Ángeles por medio de hermosas tradiciones. Una de ellas es la ceremonia de Vestimenta y Bendición realizada cada primero de Agosto, víspera de la Fiesta Nacional. Durante esta celebración el rector del Santuario le pone a la imagen un vestido que llevará durante todo un año. Después, con la Virgen en sus manos, bendice a los fieles.
El 2 de Agosto, día de la gran fiesta, la imagen es llevada hasta el altar construido en la plaza de la Basílica, donde se celebra la Eucaristía. Después de la misa se lleva a cabo la procesión anual, acompañada por las autoridades eclesiásticas y civiles junto a miles de fieles y peregrinos llegados de todas partes. Posteriormente, la imagen de “La Negrita” visita la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, centro de Cartago por espacio de un mes, y tanto cuando se visita por primera vez como cuando se va, se decoran sus calles con llamativos alegorías y diseños hechos con bases de flores y otros elementos de múltiples colores. Se trata de una tradición complementaria que se conoce como “La Pasada” de la Virgen.